No tengas miedo de cometer errores.
Quien quiera que te juzgue sólo te está viendo desde su realidad.
Tu trabajo es aprender desde la TUYA.
Cuando te empiezas a dar cuenta que está bien si metes la pata, comienzas a soltar y relajarte. Y las cosas fluyen desde ahí.
Hoy, dale. Desalíñate.
Sal de esa predisposición mental de que tienes que satisfacer a todos.
FUENTE.- www.kabbalah.com
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