Cuando nos cerramos a la gente, nos cerramos al Creador.
Hoy, ábrete. Deja entrar a las personas.
Ocúpate de las conversaciones que has estado evitando. Encuentra lo bueno en otros.
Acércate a la gente con clemencia y amor, y lo mismo te sucederá a ti.
FUENTE.- http://www.kabbalah.com/
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